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Crepus, el trovador del baile

¿Existen los trovadores en el mundo actual lleno de influencers, tik tokers denostados y youtubers que emigran a artificiales paraísos fiscales? Pues parece que sí, y tiene nombre y apellidos … Joe Crepúsculo, el alter ego de Joël Iriarte. Lo más extraño es que nunca hubiera actuado en Lleida, aunque su hit sea coreado en los antros más selectos de la ciudad, que ha «despertado musicalmente hablando» de su letargo.

La Sala Manolita fue la elegida ayer noche para que Joe y Aaron Rux hicieran su iniciático y chamánico ritual musical, no debemos olvidar que Crepus es un trovador 2.0, pero no confundirse pues es un trovador techno que explica a través de la música – o su particular fábrica de baile – la cotidianeidad del loco mundo en el que vivimos.
Presentaba Trovador Tecno, su décimo trabajo mezclado a otros artefactos sonoros y eso fue lo que hizo des del primer segundo, pues arrancó con la introspectiva Paranoia, una efectiva dosis de dance noventero donde Aaron tomaba las riendas del background sonoro y dejaba a Joe reinar como frontman. Pisciburguer – de su álbum Disco Duro editado en 2017 – contundentemente asomaba para comulgar con el público y retomar el pulso con El Tren de La Bruja, mordaz canción de aires feriantes.

Y como buen trovador que se precie sabe recoger las cosas icónicas, aquellas que forman el ADN de la sociedad y hacerlas canción, es el caso de Sol y Sombra, que tiene esos aires a voces y jaleos mezclados con el sintetizador más cañí. Y subir el ritmo hasta lo más cardíaco, hasta lo más imposible de conseguir de Velo de Maya para frenar de golpe con la supuesta balada Ya No Pasa Nada, como si de una auténtica atracción de feria el concierto se tratara. Toda Esta Energía y Brindar, dieron paso a Vamos a Limpiar siendo estas tres canciones el momento más agridulce del concierto, pues el baile se fusionaba con la amargura de la despedida, del momento de cambio.

Ojos de Conejo y Happy Birthday, retomaron el pulso a la alegría y al amor, todo aderezado con el contagioso ritmo de baile que – a riesgo de repetirnos – nunca faltó en la sala para acabar rompiendo con Tecnocasa y la Canción de Tu Vida. El acid – estilo que no se había pasado por la pista de baile, a diferencia del dance o el bakalao – tubo su protagonismo junto al thriller psicológico del tema Carreteras de Pasión, para después de la tragicomedia que significa desaparecer del escenario para realizar los bises.

Los noventa son clara influencia del nuevo trabajo de Joël – y su partner in crime Aaron – y el primer bis fue la mezcla de makina e indie que es el tema Así soy Yo, la generación del ejército de peter pans en busca del tardeo y los caramelos que les hacen sentir jóvenes, para recordarnos que hay golosinas muy dulces por fuera, pero que al morderla está llena de monstruos, que es Jose House. Y finalmente, entre confeti y colectiva comunión en la pista llegó el tema Mi Fábrica de Baile que puso la cereza al pastel, que fue el concierto que pudimos degustar como si de una fiesta infantil se tratara, con alegría y recuerdos musicales.

Crónica y fotos by @ipopfmradio

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