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NEU! : El sonido del futuro

Un marzo de 1972, hace 50 años, el sello alemán Brain sacaba a la calle el álbum NEU! del dúo compuesto por  los jovencísimos Michael Rother i Klaus Dinger.

Un álbum cuyos temas parecen grabados antes de ayer, gracias a la magia del ingeniero de sonido de cabecera que todo el mundo quería en los 70-80: Conny Plank, y también un vinilo remarcable, por contener, una síntesis de casi, todos los elementos que podrían definir el movimiento músico-cultural, o contracultural, establecido a partir de los 60, conocido fuera de Alemania como krautrock.

El dúo NEU se forma, por azar. Ralf Hütter (Kraftwerk eran duo, con Florian) y Michael Rother trabajaban juntos en una residencia psiquiátrica, y Rother fue invitado a una jam en el local de los Kraftwerk:  buscaban guitarra. Casualmente se deja ver en los ensayos y pruebas otro aburrido por el beat-rock: Klaus Dinger. La cosa parece que funciona, y semanas después, Ralf desaparece  del panorama para terminar sus estudios de arquitectura. En el Kraftwerk trio, sin Ralf, el enfrentamiento de ideas, diferentes direcciones, discusiones  entre Florian y Dinger explotan y finalmente con la reaparición de Ralf Hütter y una flamante Farfisa drumbox, Rother y Dinger deciden partir y formar NEU.

Juntos se complementaban: Dinger, el baterista, la explosividad, rebeldía e inconformismo anti-todo, record de casi 1000 tabletas consumidas de LSD y Rother, guitarra, que no tomaba ninguna sustancia, que entendía los largos desarrollos y el concepto de fluir de la música tradicional oriental (pasó 3 años de su infancia viviendo en Pakistan), vivía totalmente fascinado por aquellas progresiones infinitas.

Los dos elementos cristalizaron en el disco, pero vamos por partes, disecciones algunos temas del disco:

El energético y brillante tema Hallogallo, que abre el disco, con sus 10 minutos y 7 segundos, proporciona una sensación de llegar a, de fluir en un sentido, una dirección constante, un movimiento explicito, constante y urgente, hacia un horizonte en constante cambio (la guitarra de Rother) . Sin duda un atractivo tema que nos sumerge en un momento Zen de belleza rítmico-acústica, donde sobra cualquier palabra para explicar esa sensación. A nivel técnico presenta el característico Motorik beat, o Apache beat como gustaba llamarlo el propio Dinger, de estructura percusiva muy característica, que ha terminado convirtiéndose en algo así como el archiconocido loop de batería, pillado del Black Hearted Woman, de los Allman Brothers, ese que cae en algún tema o verso de casi cualquier banda actual de cualquier género, sea pop, rock, post-punk, prog,…encaja siempre. Motorik nos trasmite esa sensación de avanzar, de mecánica urgencia en continuo fluir.

Sonderangebot, (oferta especial), en alusión al concepto detrás del nombre de banda y disco NEU!, (todo nuevo!) ¡Nuevo! En una época donde las agencias de publicidad funcionaban muy bien en Alemania, donde todo necesitaba venderse rápido, en un país en reconstrucción y pleno crecimiento meteórico post-war. En todas las tiendas y escaparates el mensaje NEU! ¡Hágase con uno! Un tema, formal y técnicamente, de clara orientación kosmiche musik, o de música cósmica, (o planeadora como se conoció aquí), que recuerda los primeros Tangerine Dream del doble album ZEIT (1972). Evoca un universo mágico y misterioso, con algunos fragmentos que podrían perfectamente estar presentes en cualquier escena de la película Hereditary (Ari Aster, 2018), o en las del colosal Jordan Peele.

…y continuando sin costuras con Wienssensee, (mar blanco), una guitarra wah-wah  nos sumerge en un cálido atardecer marino dejándonos llevar hacia donde la batería nos vaya meciendo lentamente.

Negativeland, una agresiva y sugerente intro, que incluye grabación de los aplausos en un concierto de Kraftwerk, descubre, tras un dron tubular, un sólido montaje sobre una batería abriéndose y un riff de bajo, dando paso a evoluciones con distorsiones y procesos sónicos electrificados vomitando sonoridades jamás escuchadas junto a una pulsión combo de riff de cuerda+bateria. Salvo la ausencia de Ian Curtis, es un tema de Joy Division 8 años antes de Joy Division. Anticipando, quizás, que el post-punk ya estaba estancado antes de nacer?

Im Glück, soy afortunado, un bello paisaje sonoro con pinceladas de guitarra procesadas, jugando a ser sitar, o tal vez dron de sintetizador, aderezado todo ello con emotivos ecos cromáticos, todo se presenta y cierra, jugando con una grabación de campo de Dinger remando con Anita Heedman, su pareja, en una barca construida por esta en su último viaje a Suecia.

Lieber Honig, cierra el disco una especie de incómoda balada, dispensada en alusión hacia la moribunda relación entre Dinger y su entonces novia Anita Heedman, una dramática y ahogada, casi fuera de tono, que nos hace sufrir musical (al filo del  romperse) y sentimentalmente. ¿Se puede escribir algo más roto para definir algo roto?

Para tratar de comprender  todas estas bizarradas sónicas que contendría el disco NEU!, parece que cabría poner todo esto en contexto, necesariamente socio-político.

1945-1960, Alemania, un país destruido, que había perpetrado  y perdido 2 guerras en menos de 40 años, quedó sumido bajo la influencia de una música y culturas que no formaban parte de ningún legado, el pack coca-cola/Beatles, importado por los aliados que, con buen criterio, tomaron tutela económica y cultural, por un tiempo, de todo un país, salvo las partes acordadas bajo mando soviético, menos inclinado a propiciar el florecimiento de música y cultura disidentes.

Aquellos bebés de la guerra , que llegaron a su mayoría de edad en los años 60, y que habían recibido formación académica musical del más alto nivel en su gran mayoría, se encontraban inmersos en un entorno que les limitaba a sacarse unos sueldillos de músicos de bar realizando versiones para las tropas, o ejecutando temas folk-pop insustanciales (schlager) diseñados para beber, y olvidar. Esto, musicalmente, asentaba de forma permanente una dependencia creativa total en el beat-soul, -“rock” Afro-Americano. Aquella generación sintió la necesidad de que debían reconfigurar aquellas estructuras del “rock”: la tiranía eterna del coro-verso, el batería atrás, los teclados como un adorno colateral, el cantante front-man,… mover todo aquello hacia nuevos horizontes inexplorados y totalmente sugerentes.

Para formaciones como Can, Tangerine Dream, Ash Ra Tempel, Faust, o Popol Vuh podía suponer, simplemente electrificar instrumentos convencionales usando  tratamientos formales, estructurales o técnicos totalmente experimentales, o para Kraftwerk incorporar la incipiente tecnología de generación de sonido eléctrico, desdeñando los presets de los sintetizadores comerciales (Moog, VCS,…) creando invenciones y artilugios nunca escuchados para reinventar un pop electrificado gratificantemente repetitivo.

Dichas obras llegaron al mercado europeo sin demasiada repercusión ni éxito, apenas generando una sonrisa condescendiente de incomprensión entre los oyentes, exceptuando el cálido reconocimiento de algunos elementos de la prensa y radio de la época, como John Peel, Richard Williams, Ian McDonald o el magnate de Virgin, Richard Branson, viendo en Faust los Beatles germanos, fatal error, pues todo aquello iba de algo más que vender discos a tropel.

Brian Eno o David Bowie son claros ejemplos de ávidos espectadores que incorporaron los frutos de todo aquel caldo de cultivo, en cuanto se percataron de todo el potencial creativo que atesoraban, las nuevas direcciones musicales que andaban explorando aquellos rebeldes chavales.

Los ecos del krautrock y sus ramificaciones continúan, desde Pink Floyd, hasta Aphex Twin, pasando por Interpol, o en las 1238392 variaciones en las eternas sesiones de techno bañadas en las más dispares sustancias: La manera de atacar un riff ya no sería nunca el mismo. Un loop puede sentar la base para todo un tema (Daft Punk), o cómo una sutil distorsión con eco puede retomar en infinitos matices una progresión (Massive Attack).

Michael Rother, todavía en activo ocasionalmente, grabó junto con Klaus Dinger, ya fallecido, estos 6 temas que componen este atrevido disco que cumple años en marzo del 2022.

Recomendamos su escucha, (re-escucha) si es que no lo conocíais ya, para saborear como sonaría el futuro hace 50 años.

Artículo by Isaac “JaK” Muñoz Bringué
Colectivos artiovisuales: EINTOTEN y threepixels
Asociación Indies de Ponent

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