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Joia y Ferran Palau

Ferran Palau posee la capacidad de convertir, musicalmente hablando, en oro todo lo que toca y su evolución artística es más que evidente. Han pasado diez años desde que publicara su primer artefacto sonoro que llevaba por título L’Aigua del Rierol (Amniòtic Records, 2012), un conjunto de temas íntimos mezcolanza de folk y pop metafísico. Nosotros de este disco destacaríamos entre otros Terra de Blat o Tant de Bo.


La crítica especializada lo alevaría a los altares en su segundo trabajo, Santa Ferida (Halley Records, 2016), que contenía temazos como La Daga o Clavell. Producido junto a Jordi Matas, llegaría a recoger distinciones tan importantes como el Premio Enderrock de la Crítica en 2017.

En 2018 editaría Blanc (Halley Records 2018) y su ascenso meteórico era ya más que evidente, el público y la crítica destacaban la calidad del que se encumbraba como rey del pop metafísico – esa mezcolanza entre folk y pop, íntimo y profundo – Serà un Abisme, Tornar a Començar y Res están entre nuestra lista de favoritas. También empezaba en este trabajo a coquetear con capas dotadas de efectos y artefactos más urbanos.


Y Ferran, que es muy prolífico, presentó Kevin (2019, Hidden Track Records) y Parc (2020, Hidden Track Records) asentándose, dónde Estrany, Caic o Univers continuaban coqueteando con lo urbano y lo tranquilo. Més Enllá, Parc o Reflexe demostraban esa fenomenal capacidad de Ferran de jugar con lo íntimo y transportarlo a un universo exterior, de aquel que extrovierte lo introvertido.

Y ahora llega el turno a completar una década prolífica con Joia (2021, Hidden Track Records) un supuesto retorno al lado más íntimo y acústico. Nosotros nos atreveríamos a poner entre comillas el supuesto, pues nunca los ha abandonado, los ha trasnmutado como un alquimista conocedor de las
reacciones y emociones sonoras.
Grabado junto a Jordi Matas, en su casa, aprovechando las mañanas entre las producciones de Anna Andreu, Iris Deco, Carlota Flâneur y Maria Hein.


Joia tiene ciertamente aquel regusto a los temas de su primer trabajo, pero tiene una madurez que no tenía hace diez años. Primavera nos transporta a alguno de los conciertos en los que hemos disfrutado de él, solo frente al micro junto a su guitarra, defendiendo su universo interior.
Fotos o Soledad podrían tener efectos de los anteriores trabajos, pero su ejecución desnuda (hasta cierto punto) nos recuerdan estas dos facetas del de Collbató – la sintética y la más folk – que ha ido cultivando surco a surco.


Estamos frente a un disco maduro como los anteriores, pero bajo la aparente soledad de ejecución, está lleno de detalles y matices, preciosismo en estado puro como en el tema Casa’t amb Mi o Rosa.
Se entronca claramente con Kevin o Parc, a nivel emocional y de letras, pero dista a nivel de ejecución sin afectarlo ni un ápice en el resultado final. A degustar en cualquier lugar y a cualquier hora.

Review by @ipopfmradio

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