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The Braguetazos jugando en casa. Sí, el ukelele es su MacGuffin.

Uno de los últimos actos del llamado “Pórtico Cultural” de Binéfar de 2021 fue el concierto que ofrecieron la banda local The Braguetazos en el Parque Deportivo Los Olmos de la capital literense. Buen criterio: promocionar la cultura de kilómetro cero desde los estamentos oficiales. Que sirva de ejemplo.

Se comenta que dicho conjunto binefarense está formado por un punk, un heavy y un rocker. Y a mí tal definición me parece más bien el atolondrado inicio de un chiste trasnochado. Estas etiquetas simplificadoras, constreñidoras y casi obsoletas caen por su propio peso ante el calado de la propuesta que ofrece The Braguetazos.

A primera vista, todo su planteamiento musical gira en torno a la peculiaridad de emplear un ukelele eléctrico en el lugar que ocuparía usualmente una guitarra eléctrica. El curtido músico multinstrumentista Pirilli (José Luis Arilla Bergés en el DNI) asegura, vete a saber si a modo de boutade, que con las seis cuerdas de una guitarra no se atrevía, pero con las cuatro de un ukelele sí. Bueno, al final el oyente no encontrará nada que disienta demasiado de la añeja tradición rockera. Un sonido ligeramente menos grave de lo habitual y ya. Y, además, se crea la sugestiva paradoja de un rock’n’roll de guitarras sin guitarras.

Pero que este MacGuffin hitchcockiano en forma de instrumento musical no nos impida ver qué son The Braguetazos: Una banda de rock’n’roll de la vieja escuela que encima del escenario desborda actitud, energía, elegancia a raudales y que estilísticamente se mueve cómodamente en una amplia variedad de espectros rockeros: desde hard rock con toques glam hasta un elaborado punk primigenio en la estela de The Clash. Y, para dar otra vuelta de tuerca, tampoco dudan en mantener armoniosos coqueteos con el reggae o el ska.

Su actual carta de presentación es el EP “Sois unos Idiotas” editado por Rat Produccions y grabado a la manera tradicional en los “Estudios del Campo” de Binéfar por el músico y productor Carlos Corzán justo antes de la pandemia.

Las diecisiete canciones que tocaron durante el concierto de Binéfar se podrían clasificar en tres bloques:

a) El material de cosecha propia que aún tienen que grabar: “Miente”, una reflexión satírica a ritmo de ska sobre las trabas legales que conlleva el uso de sustancias estupefacientes; la lacónica crítica social de “Todo está lleno”; el desencanto vital de “Perro muerto”; el fatalismo con aires jamaicanos de “Eres tú”; la también pesimista “Vengo del negro” con llamativo solo de ukelele; la canción de amor sin fisuras “Todo lo que pido”, la muy sarcástica “Quiero aprender” y “Share is Life” con la letra en inglés “para el mercado internacional”.

b) Las versiones de temas ajenos: la instrumental “Intro” de los madrileños Andanada 7 para dar comienzo a la actuación; “The Hill Have Eyes” cantada por Marco Antonio y original de los suecos Märvel; “I Just Want to Have Something to Do” de los Ramones con Mario a la voz principal; “Got The Time” de Joe Jackson, coronada con un asombroso interludio musical y la canónica “All by myself” de Johnny Thunders & The Heartbreakers.

Por cierto, creo firmemente que con el repertorio que están construyendo no les haría ninguna falta echar mano a partituras alienas. Pero los tres artistas me insisten en que disfrutan tocándolas. Entonces, ¿quién soy yo para llevarles la contraria? Además, admito que las piezas escogidas, a parte de definir bastante bien el carácter del power-trío a nivel de influencias, les ayuda a desatarse más en lo referente a ejecución instrumental, y les conmina a crear ambientes sonoros altamente logrados.

c) Los cuatro cortes del EP: el desafiante medio tiempo “No es igual”; el reggae “Los Girasoles” que aborda el pozo sin fondo de los conflictos amorosos; la apología del instinto de superación que es “Adelante” y, para echar el resto y terminar por todo lo alto la hora de intensa descarga, “Sois unos Idiotas”, socarrona declaración de principios pronunciada desde la atalaya que únicamente dan la acumulación de vivencias y la escéptica madurez.

Puede que demasiadas veces la fértil capacidad creativa del sin par Pirilli quede difuminada por su saludable sentido del humor. Ingrediente honesto y lúcido este último del que, como era de esperar, hizo gala durante todo el concierto. Y me da que este es su proyecto más personal hasta la fecha. Pero no creo menos cierto que sin la implicación, las ideas y el talento de los otros dos componentes, sin las personalísimas y elaboradas líneas de bajo creadas por Mario Brasa o sin el capacitado toque de batería de Marco Antonio Izquierdo o sin su gusto estético esto no sería ni de lejos lo mismo. Y también es de justicia reconocer la aportación del productor Carlos Corzán que, en el rol de ingeniero de sonido, terminó de colorear el resultado sónico final añadiendo reverberaciones, ecos y demás efectos de audio.

En fin, seguiremos atentos a las evoluciones de este combo, ya que a finales de año tienen previsto de volver otra vez al estudio de grabación.

Crónica y fotos by @Oriol Cárceles

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