
Este 2026 FIZ ha presentado una edición marcada por una vuelta a los origines, no sabemos si por decisión de la organización, si presionada por otro festival de dudosa calidad artística que ha colonizado la capital maña o si simplemente por casualidades del destino a la hora de confeccionar el booking, pero la realidad es que por primera vez en años la I de independiente ha vuelto a brillar con fuerza.

Las primeras en subir al escenario fueron las locales y jovencísimas Marina Domínguez, con su “pop para las amigas”, a pesar de su juventud, sus influencias abarcan diferentes décadas, desde la movida de los 80 hasta el bedroom pop actual. Alternaron composiciones propias con versiones de “El niño Gusano” y “Hombres G”.





El siguiente turno fue para La Paloma y doy fe que hacía muchos años que no tenía la sensación de estar viendo a dos bandas a la vez en el mismo escenario. Una dicotomía entre el indie como tal, crudo, ruidoso, con letras cargadas de mala leche, frente a unas guitarras acústicas inofensivas y una voz engolada reproduciendo todos los clichés del pop actual, que puebla todos los “festiguales” de la península. Por fortuna remataron con una versión de Extremoduro y temas de su primer LP.





Continuamos la tarde con Repion, las hermanas Teresa y Marina Iñesta, demostraron solvencia y contundencia a la batería y a la guitarra respectivamente, con un directo mucho más potente de lo que se presupone escuchando sus discos. Y es que en disco tienen un toque cercano al pop, pero en directo parecen las alumnas aventajadas de las hermanas Llanos, Dover en estado puro, para goze y disfrute del personal.





Llegamos al plato fuerte de la tarde y es que hoy si hay un grupo indie en España que está muy por encima del resto, esos son Carolina Durante, poco que decir respecto al sonido, simplemente apabullante, la interpretación: potente cuando toca, delicada cuando las trompetas asoman, la puesta en escena ya conocida, con esa vida corporate de oficina de mierda en la que estamos sumidos la mayoría. Y con un setlist con 24 temazos como 24 soles.








Y si el cabeza de cartel de esta edición era el óptimo para revitalizar la I de Indie del FIZ, el cierre electrónico, también era la mejor opción posible y es que nadie como La Casa Azul, con su disco retro futurista para poner a bailar al público heterogéneo y multigeneracional que llenaba el Auditorio de Zaragoza. Temazos, confeti y buen rollo ¿Qué más se puede pedir?






Cerraba la noche un histórico que cumple 30 años en las cabinas como es Chelis, con una propuesta honrada y bonita donde repasaba esas tres décadas de carrera, por mi parte la disfrute muchísimo, pero el público en general esperaba algo más asequible y bailable.
En definitiva, una buena tarde de Indie nacional en Zaragoza, esperamos que recuperado el Indie, la I vuelva a ser también de internacional.
🖋 Xavi Doblas @midetos & 📷 Carina Santiago @midamideta