Saltar al contenido.

Himnos generacionales y nuevas descargas para una noche memorable en el Magnífic Fest

Dieciséis años después, Lori Meyers volvieron a Lleida para poner banda sonora a una noche inolvidable. Kitai desató la adrenalina, Joan Dausà emocionó con su cancionero y Svetlana y The Molotovs firmaron un cierre tan festivo como explosivo en la segunda jornada del Magnífic Fest.

La segunda jornada del Magnífic Fest volvió a demostrar que el festival leridano ha encontrado una personalidad propia capaz de combinar grandes nombres del circuito estatal con propuestas emergentes y una programación que no entiende de compartimentos estancos. Del rock incendiario al pop emocional, pasando por la electrónica más desacomplejada y el revival mod británico, el viernes ofreció un recorrido tan diverso como coherente.

Los encargados de abrir fuego fueron Kitai, que llegaban a Lleida presentando las canciones de su reciente trabajo, “El Bar de Siempre”, un disco que, según la propia banda, reivindica los espacios de encuentro, las historias compartidas y la autenticidad frente a la inmediatez de los tiempos actuales. Sobre el escenario no hubo lugar para medias tintas. Los madrileños desplegaron un directo repleto de adrenalina, contundencia y rabia controlada, de esos que convierten cualquier escenario en una olla a presión.

El cuarteto realizó un recorrido por una discografía que ha consolidado su condición de una de las bandas más fiables del rock estatal contemporáneo, alternando clásicos celebrados por el público con las nuevas composiciones del álbum. La conexión con los asistentes fue inmediata. Hubo saltos, pogos y uno de esos momentos que ayudan a explicar la reputación adquirida por Kitai sobre los escenarios cuando la batería acabó sonando entre el público. Una demostración más de que la banda sigue entendiendo el directo como una experiencia física y colectiva. No extrañó que su actuación terminara situándose entre las más aplaudidas de toda la jornada.

Tras la descarga eléctrica llegó el turno de Joan Dausà, que comparecía en el Magnífic Fest para presentar las canciones de su nuevo trabajo, “Inmortals”. Si Kitai había apostado por la intensidad física, el catalán hizo exactamente lo contrario: construir una comunión emocional con un público entregado desde el primer minuto.

No faltaron algunos de los temas más celebrados de su repertorio reciente como “Jo Mai Mai”, la novedad “Papi posa-la al disc”, “Tot anirà bé”, “Ho tenim tot” o “La gran eufòria”, pero una de las grandes sorpresas de la noche llegó en forma de medley inesperado. Dausà sorprendió a los asistentes incorporando fragmentos de canciones popularizadas por Sergio Dalma junto a retales de José Luis Perales, Mecano y Laura Pausini, un guiño tan inesperado como efectivo que desató sonrisas y coros espontáneos entre el público.

Entre canción y canción también hubo espacio para recordar con cariño sus anteriores visitas musicales a Lleida, reforzando una cercanía que siempre ha sido una de sus principales virtudes sobre las tablas. Su actuación volvió a demostrar que pocas figuras del panorama catalán manejan con tanta naturalidad la emoción colectiva sin caer en el exceso.

Mientras los escenarios secundarios y las sesiones de DJs mantenían la actividad del recinto, la noche se preparaba para uno de sus momentos más esperados. Lori Meyers regresaban a Lleida dieciséis años después de su última visita a la ciudad, aquella actuación compartida con Dorian el 25 de septiembre de 2010 que todavía permanece en la memoria de algunos asistentes que repetimos ayer.

La banda granadina no desaprovechó la ocasión y construyó un concierto basado en una sucesión de himnos capaces de activar la memoria sentimental de varias generaciones. Desde el arranque con “Hacerte volar” hasta “Planilandia”, “Primaveras”, “Impronta” o “Luces de neón”, el repertorio fue avanzando entre recuerdos y celebraciones. Sonaron también “En lo total”, “Punk”, “Luciérnagas y mariposas”, “El tiempo pasará”, “Emborracharme”, “Religión”, “¿Aha han vuelto?”, “Mi realidad” y “Alta fidelidad”, antes de dejar espacio para “Malafollá”, una canción inédita que sirvió para conectar pasado y futuro dentro de una trayectoria ya imprescindible para entender el indie estatal de las últimas dos décadas.

Si algo quedó claro durante su actuación es que Lori Meyers pertenecen a esa categoría de bandas cuya colección de canciones ha terminado trascendiendo la etiqueta generacional para convertirse en patrimonio emocional compartido.

La madrugada tomó entonces un giro radical con la aparición de Svetlana. Allí donde otros habrían optado por bajar pulsaciones, el colectivo convirtió el escenario en una celebración desenfadada y provocadora donde la ironía, el baile y la cultura popular catalana convivieron sin complejos.

Sonaron temas como “Sarnalona”, “Moderna del Raval”, “Dulce Neus”, “Súper lesbiana”, “Coses de Nois”, “i < BCN” o “Suki”, mientras que uno de los momentos más celebrados llegó con “Josep Maria”, interpretada junto al cantante de Sexenni como invitado especial. La recta final fue una auténtica verbena contemporánea gracias a un remix tan delirante como efectivo de clásicos populares que desembocó en una apoteósica “Felicità”, convertida ya en una suerte de himno festivo intergeneracional.

Y cuando parecía que la noche ya había ofrecido suficientes estímulos, llegaron The Molotovs para cerrar la jornada. La joven formación londinense, inmersa en una gira por la península, confirmó por qué se ha convertido en uno de los nombres más comentados del nuevo circuito británico. Herederos directos de la tradición mod, pero filtrada a través del punk, el power pop y la urgencia contemporánea, ofrecieron una exhibición de actitud y electricidad.

Con canciones como “Daydreaming”, “Geraldine”, “Wasting My Time”, “Today’s Gonna Be Our Day”, “You”, “Come On Now”, “Popstar”, “My Metallic Wife”, “Down at the Cafe” o “Father Flag”, los británicos demostraron una madurez escénica impropia de su juventud. Guitarras afiladas, estribillos inmediatos y una presencia escénica de alto voltaje que conectó especialmente con quienes siguen viendo en el legado del Mod Revival una fuente inagotable de inspiración.

Fue el cierre perfecto para una jornada que confirmó el excelente momento del Magnífic Fest. Un festival que sigue creciendo sin perder de vista aquello que lo ha hecho especial desde sus inicios: la capacidad de reunir públicos diversos alrededor de la música en directo y convertir cada edición en una colección de recuerdos compartidos.

crónica by @ipopfmradio
fotos @viosancho

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

IPOP EN MEDIO SOCIALES