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Diez años de Gambeat, diez años de diversión

Este fin de semana pasado tenía lugar la celebración del Gambeat, que este año era algo más especial que otras ediciones: en primer lugar, ha sido la primera edición sin medidas debido a la pandemia. El año pasado los conciertos aún fueron con el público sentado (a veces se hacía difícil contenerse y no dar saltos, porque fue genial). En segundo lugar, este 2022 se cumplen diez años de este festival imprescindible para todos los amantes del garaje, los sixties, la psicodelia, el punk, el power pop y del rocknroll en general. Por ello, para esta ocasión nos traían un cartel de lo más granado del panorama musical, con grupos nacionales e internacionales, además de muchos DJs experimentados.

Desde el primer día, el jueves 15 de septiembre, la asistencia era casi obligada, ya que tocaban los cabezas de cartel, The Undertones, en la sala Paral·lel 62, en el antiguo Barts. En la entrada, además, se podía ver una exposición de fotografía Ulster Punk: Rebeldes con Causa, de Mireia Bordonada.

Pantocrator, banda barcelonesa que combina el punk y el indie, fueron los encargados de abrir la velada y el festival. Empezaron con Continuará (Jeta), de su primer LP aparecido este año, llamado Sálvame. Era el primer concierto en el que estrenaban nuevos miembros de la formación, como explicó Marta Delmont, cantante y bajista de la banda. Edu y Miguel han entrado recientemente haciéndolos cargo de la guitarra y la batería. Marina Correa, teclista, que completa la formación, ya estaba con anterioridad, junto con Marta, que explicó que los motivos de esos cambios estaban en el siguiente tema que tocaron: No te puto pilles, uno de los más conocidos del grupo.
Continuaron con Polígrafo. El humor de sus letras también lo transmitía la cantante, comentando sus temas con gracia, dejando claro que es un grupo desenfadado, pero a la vez mordaz y satírico, como demuestran temas como Teléfono de Aludidos, que sonó poco después. El público iba llegando durante el concierto, pero se nota que ya tienen seguidores incondicionales que se saben las letras y se agitan con sus temas. Finalmente, fueron cerrando su actuación con En anteriores capítulos, que tiene una intensidad in crescendo, y como final Nada de esto fue un error de Coti, pero pasada al punk pop acelerado. Un final original para un grupo cuyo objetivo es hacerlo pasar bien a quien lo escucha.

El siguiente grupo en tocar eran Los Retrovisores, que volvían al cartel del Gambeat tras nueve años. Era uno de los grupos que más ilusión nos hacía ver, ya que no los veíamos en directo desde 2016. Aquí la sala ya estaba casi llena. Tras los primeros temas y la presentación del grupo la locura y el baile empezó con Tus ganas de Huir, de Sonido Joanic. Siguieron con la marchosa Un, dos, tres, de su última publicación hasta la fecha: Desmelene en el Quinto. Tras ella se lanzaron a Solo Pienso en Bailar, uno de los mejores temas del grupo, junto con Día de Suerte, que sonó poco después. A este le sucedieron Calamity Jane, Pedir Perdón y No Puedo Evitarlo, concluyendo, con estos dos últimos temas todo el repaso a su Desmelene en el Quinto. Tras ello, amenazaron con acabar, pero con un bis interpretaron Me Olvidé de Ti y Mentiras, dos imprescindibles de su repertorio. Finalmente, en un segundo bis nos regalaron una fantástica versión de El Sol es una Droga de los Kiffers, que enloqueció al público. Hablar de los Retrovisores es hablar de diversión y baile, con la magnífica voz de Víctor y los dotes de todos los músicos que forman este genial grupo, todo pasado por un sonido y una estética puramente sixtie, soulera y yeyé. Como demuestran siempre –y el jueves no fue una excepción en ese sentido- llevan la fiesta allí adónde van.

Quedaba el colofón final: los irlandeses The Undertones son unos clásicos del punk rock y el power pop que, como muchos ya sabrán, entre finales de los setenta e inicios de los ochenta y que retornaron a finales de los noventa a los escenarios con un nuevo cantante, Paul McLoone, y los mismos músicos de la formación clásica.
Al empezar la sala ya estaba llena hasta los topes, sobre todo en las primeras filas, donde uno estaba apretado. Las ganas de ver de cerca a los de Derry se notaban. Estos pusieron toda la carne en el asador desde el primer momento, tocando clásicos como You’ve Got My Number (Why Don’t You Use It) y Jump Boys, que encendieron al público. Poco después sonaba Love Parade, mientras, el público estaba entregadísimo. Siguieron con Thrill Me, de su álbum de 2003 Get What You Need, con Paul ya a la voz, y que aparece también en Dig What You Need un recopilatorio aparecido este año que agrupa los dos últimos álbumes de la banda.

El público la cantó y la emoción en las primeras filas era notoria, lo que demuestra que McLoone cumple con creces las expectativas de cantar los temas del período clásico de la banda y que durante su etapa han compuesto grandes temas queridos y cantados por el público también. Tras tocar Family Entertainment el concierto tuvo que pararse por problemas técnicos con el sonido, que se alargó un buen rato, cosa que cortó bastante el ambiente. Volvieron al cabo de unos minutos con Teenage Kicks, que consiguió levantar el ánimo del público, aunque alguien en el público lanzó un vaso al cantante. Los problemas de sonido se repitieron y tuvieron que volver a parar el concierto. Cuando el cantante anuncio la segunda interrupción se volvió a suceder un lanzamiento de vaso, que irritó a Paul -con razón-. A la vuelta –la segunda interrupción por suerte fue más corta que la primera- volvieron con toda la artillería pesada: Here Comes The Summer, I Gotta Getta, Male Model, Perfect Cousin… Abajo del escenario ya se formaban pogos y el concierto continuaba, pero ya estaba llegando a su fin. Acabaron con Girls Don’t Like It, que puso fin a la primera noche de Gambeat, aunque en la sala de arriba continuó la fiesta con una pinchada de discos.

El viernes 16 el escenario cambiaba: ya no tenía lugar en Paral·lel 62, sino en la sala Upload, en el Poble Espanyol. Unas semanas antes Chubby and The Gang y Phsychic Bloom se cayeron del cartel, siendo reemplazados por Los Malinches, Futuro Terror y Prison Affair, subiendo de cuatro o cinco grupos los que tocaban el viernes noche. A última hora, sin embargo, Bad Nerves, uno de los grandes reclamos del festival, no pudieron asistir.
No obstante, la calidad de los grupos que tocaban hacían del evento de lo más imprescindible, ya que hubo lleno absoluto, un sold out. Los encargados de abrir la noche fueron Los Malinches, un grupo de Murcia que, como ellos mismos anunciaron al inicio del concierto, era la primera vez que tocaban en Barcelona… y qué mejor forma de hacerlo que en el Gambeat. Vagabundo fue el primer tema en sonar y desde el primer momento demostraron la enorme capacidad musical de la que están dotados y la calidad de su sonido. A la típica guitarra, bajo y batería, se sumaba un órgano farfisa y percusiones varias que daban un ritmo bailable a la psicodelia. Poco después sonaba Abrir la Mente, de su último álbum, aparecido el año pasado, Piel de Lince, que nos ha conquistado. Poco después fueron con Kama Sutra y En el Bosque, un nuevo single que han publicado este año y que forma parte de su nuevo álbum, como explicaron desde el escenario. Tras varios temas más tocaron Biónicos y Me Siento Loco, un tema más animado genial para el cierre del concierto, en el que el público ya había ido llegando y cada vez se mostraba más dispuesto a bailar, cosa que fue pasando progresivamente durante la actuación de Los Malinches. El viernes empezaba bien y con buen pie.

De los ritmos más calmados de la psicodelia pasamos a la locura del rock ‘n roll con el siguiente grupo. Oh! Gunquit es una banda londinense que combina explosivamente el rocknroll, el garaje, el bop y el rhythm and blues. Desde el primer momento, con Last Day on Earth, se ganaron al público. Continuaron con Attack of The Killer Cranes. Tanto esta canción como la anterior pertenecen a su último álbum, aparecido hará dos años, Why Haven’t You Watered The Plants?
Destaca la gran energía de la cantante Tina Swasey, que lo dio todo durante la actuación, bajando del escenario desde un inicio, tocando la trompeta en algunos temas o montándose en la gamba hinchable que presidía el escenario de la sala Upload. Tras tocar unos temas más, Tina agitó un látigo e interpretaron Whiplash, tras la cual vino la alocada Dance Like Fuck. Un rato más tarde sacaron un hula hop y lo lanzaron al público, para su diversión. Pero el concierto llegaba a su fin, tras un tema instrumental y una subida de gente al escenario tocaba despedirse de estos ingleses, pero Oh! Gunquit ya habían dejado al público totalmente activado para los dos siguientes grupos que quedaban.

En la sala de al lado Rolando Bruno empezó a tocar su cumbia sixtie y se llenó entre concierto y concierto, de manera que nos fue imposible acceder, pero queda demostrado que tiene una gran acogida entre los asistentes al Gambeat.
En el escenario principal, mientras tanto, le llegaba el turno a Futuro Terror, que arrancaron con Tumba de Cristal. No obstante, poco después tenían que cambiar la cuerda de una guitarra y tras el arreglo se lanzaron con Komsomol, de su último álbum, Sangre, aparecido hará dos años. En público ya se movía con ganas… y es que la sala ya estaba llena hasta los topes. Continuaron con Insectos Devorando y Mañana. Después de unas canciones más se volvió a tener que cambiar otra cuerda, pero el grupo recuperó la atención del público con el genial Paso Dyatlov y Rukeli.
Al acabar su actuación, agradecieron poder estar en el Gambeat, donde tenían muchas ganas de tocar. A pesar de las dos cuerdas que saltaron (Casado o Abascal se habían apoderado de la guitarra, bromeaban) y algún que otro olvido de las letras de las canciones, el público estaba ya entregado totalmente. Para cuando les llegó el turno a Prison Affair uno tenía la sensación de estar muy apretado en las primeras filas. Con su punk crudo y directo el público estuvo encendidísimo con la original propuesta de este grupo, formado por algunos miembros de Brux, que incluso se llevaron a su terreno una canción de C. Tangana. Mientras en la sala de al lado, los DJs ya hacían sonar, tras el final de la actuación de Rolando Bruno, una gran selección de rhythm and blues, soul, rocknroll y sixties. La segunda noche de Gambeat había sido genial, pero aún quedaba un último asalto, con seis grupos el sábado.

El día empezaba pronto, ya que, a la fiesta por la noche en la Upload, se tenían que añadir unos conciertos de tarde en la zona de Pícnic del Poble Espanyol, un genial espacio donde gozar de conciertos durante el día. El año pasado los conciertos del viernes se celebraron allí y nos gustó mucho el lugar. Tiburona abrieron el día. Cuando llegamos estaba sonando un ritmo de surf que imitaba la banda sonora de la película Tiburón, para poco después interpretar Sola y Feliz, el tema que da nombre a su primer álbum aparecido el año pasado. Tiburona nos gustó de sobremanera: la mezcla entre garaje, rocknroll, sonido de las girls groups y punk nos fascinó, la calidad de su música, la actitud…
Continuaron con Que viene el Lobo. El público aún estaba algo disperso, pero había gente ya prestándoles atención y en las primeras filas sí se produjo algún que otro bailoteo. Finalmente sonaron Tura Satana y No Me Interesa tu Opinión, tal vez su tema más punk y que vino como anillo al dedo para cerrar el concierto.

Tras una genial selección musical entre grupo y grupo, que animó el ambiente de la zona de Picnic, era el turno de The Parrots, que demostraron ser otro de los principales reclamos del festival: desde el principio ya había un numeroso grupo de gente concentrado delante del escenario. Destaca la reacción y el desmelene general en temas como Fuego, con una gran fuerza del grupo encima del escenario. La fiesta subió al cien por cien con el tema propio Maldito, y un clásico entre los clásicos para todo grupo garajero actual, Demolición, de los Saicos.

Tras estos geniales conciertos en un espacio inmejorable, tocaba ir hacia la Upload porque empezaría allí la actuación de Triptides, un grupo de Los Ángeles, California, que empezó con la sala aún con poca gente. Venían presentando su nuevo LP So Many Days, aparecido el año pasado, del que extrajeron canciones como Highway Sun, que no podían faltar en el repertorio de la noche. El público fue llegando e hizo un coreo cuando la banda interpretó un riff imitando el Here Comes The Sun de The Beatles. En general se trata de un grupo pausado, con grandes riffs de guitarra y una actitud calmada en el escenario, recordando a veces hasta la pose shoegaze. Un inicio que ya iba bien para bajar el frenesí después de los conciertos de la tarde y reposar para la subida de decibelios que vendría con el siguiente grupo.

Les Lullies fueron los siguientes en tocar y pusieron la sala patas arriba desde el primer momento. Temas como Morir d’Ennui, Bad Attitude o Don’t Look Twice sacudieron la sala Upload. Sus temas, que mezclan el garaje, el punk y el rocknroll de forma asalvajada, son garantía de que se va a montar una gran fiesta. No conocíamos muchos de los temas que tocaron o al menos no pertenecen a su LP ni a los dos EPs que ya tienen en su haber. ¿Estarán preparando material nuevo? Estaremos pendientes y si es así –y si no también-, esperamos volver a verles pronto. Entre concierto y concierto, empezó en la otra sala el concierto de Sin Bragas, que sirvieron como un interesante interludio, con su propuesta de punk experimental y cruda, entre las actuaciones en la otra sala.

Los siguientes encargados de continuar la noche fue Big Boss Man. Este combo casi instrumental se plantó allí con guitarra, batería, bajo y su elemento más característico: el órgano Hammond. Casi al inicio de su actuación ya estaban con Sea Groove, uno de sus temas más conocidos, seguido, poco después, de Black Eye, una pieza que sí lleva voz. Big Boss Man, canción con la que la banda se autoreferencia, agitó la sala, a la que le siguió al cabo de uno o dos temas más Party 7… y eso es justamente lo que es una actuación de Big Boss Man, una fiesta en la que uno se deja atrapar por el ritmo y la combinación de rhythm and blues, funk y sixties, todo regado con el genial sonido del órgano Hammond.

Les llegó el turno, finalmente a Bee Bee Sea, unos italianos que arrasaron en la edición pasada. Ahora podíamos verles ya sin restricciones, esperando que repitieran el bolazo del año anterior. Y se puede decir que cumplieron con creces sus expectativas, con un repaso a su Daily Ripper con temas como Gonna Get Me, Mheer Sag, Be Bop Palooza o Daily Jobs, o temas anteriores como No Fellas. Si ya el álbum es increíble en directo es aún más mejor. Las filas de delante del escenario fueron una locura. Posiblemente el último concierto fue el más agitado de todo el festival y el más desenfrenado. Para acabar tocaron el Piagi Con Me, cosa que es una fantástica elección.

Tras ello vinieron los DJs como cierre de un festival memorable. ¡Por otros diez amos más de diversión, amigos gambeateros!

Crónica by @acratacappont – @fuegobaile
Photos by Oriol Cárceles – @piratallucifer & @acratacappont – @fuegobaile

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