El viernes 28 de abril tocaba ir al Cafè del Teatre, que ese mes ha tenido una programación espectacular con exitazos como La Élite o los dos conciertos de Crim, ya que aún nos esperaba una despedida de mes con dos potentes bandas: The Crawlies y los incombustibles Los Glosters, grupo de Tarragona a los que nunca habíamos visto en directo, por lo que nuestras ganas de que llegase esta fecha eran altas.
Los zaragozanos fueron los encargados de abrir la noche. El trío desplegó desde el primer momento su enérgico sonido de garaje, con elementos de power pop y punk. Empezaron con un instrumental y poco después sonó Last Tears, de su último EP publicado hasta la fecha, Crawling Back To You, para seguir con Old Letters, uno de los temas que The Crawlies han aportado al recopilatorio Vinieron Dentro de…, que recoge material de otras tres bandas de la escena aragonesa como Los Turbios, que también han pasado por el escenario del Cafè del Teatre, Los Balarrasas y Psychophónicos.





Tras interpretar un par de temas tocaron Burn Down The Moon, incluido en su primer EP, editado por el sello Rat Produccions, por lo que aprovecharon para hacer un agradecimiento a Jokin, fundador y encargado del sello y uno de los copropietarios del Cafè del Teatre. No ha sido la primera vez –ni suponemos que será la última- que alguna banda le agradece su buena labor.




Continuaron con You Decide, que abre el EP Crawling Back To You, más puramente marcados por el garaje sesentero, y una genial versión del Try To Understand de The Seeds, un imprescindible para los amantes del género, seguido de Effervescent Mind. Habíamos visto a The Crawlies hace años y, aunque los conciertos a ras de suelo nos gustan y generan un ambiente familiar, tener la oportunidad de hacerlo ahora en un espacio más amplio y sobre un escenario hizo que pudiéramos apreciarlos mucho más y que nos lo pasásemos genial desde el primer momento. No obstante, ya quedaba poco para que acabaran su actuación: cerraron definitivamente con Never Call Me y Confused, unos de sus primeros temas.
Después les llegó el turno a los esperados Glosters, que ya llevan más de treinta años en activo: en 2019 se cumplieron tres décadas desde su primer concierto y en septiembre de 2020 se presentó un documental sobre ellos, que lleva por título “Los Glosters. 30 anys per la carretera” y dos años después un vídeo musical animado. Ambos han recorrido festivales dando a conocer aún más a esta banda.





A Puri Pedrola, bajista, Carlos García, guitarrista, Evan Dedes a la batería y Ramón Cuenca como cantante, todos miembros originales, les acompañaban incorporaciones más recientes, pero no por ello menos valiosas: Jorge Varela a los teclados, que entró para sustituir a Héctor Mir, apreciado miembro del grupo desde los primeros años, y Ricard Masjoan a la guitarra.
Abrieron con Los Ciclones, tema que no conocíamos, para seguir con un clásico, Sandy, que ya cantaban cuando aún eran conocidos como Pirats, por lo que desprende un cierto aire de punk, estilo que marcó el inicio de la carrera de los de Tarragona. No obstante, quien ha escuchado a Los Glosters sabe que su sonido no va por allí, sino que se caracteriza por ser pop sesentero, pero sin renunciar tampoco a la contundencia. A ritmos y voces armónicas se le puede sumar la rapidez y la crudeza. Y eso lo demostraron encadenando Sandy con Te Quiero, que forma parte de su EP Gritos, seguido de Estuve enamorado, una versión de Raphael, que Los Glosters ejecutan a la perfección, dándole un toque propio. Volvieron luego a Gritos con la canción Chicas. Impar, el siguiente tema en sonar, forma parte, en cambio, del EP Palabras –que, por cierto, tiene una portada genial.




Tras ello bajaron el ritmo para tocar un mediotiempo, el nostálgico Discos Olvidados, para luego ir con En mi nube, canción que Sonia, nombre artístico de Pilar Espí, castellanizaría (también Lone Star lo había hecho algo antes). Se trata de una verdadera descarga de energía, que deja a cualquiera fuera de sí. No obstante, Los Glosters aún no habían acabado con todo lo que tenían preparado esa noche, porque justo después interpretaron Vestida de negro, una joya y nuestro tema favorito de la banda, y First of The Gang To Die, de Morrissey.
Volvieron a terrenos más garajeros con Estic Molt Cansat, tema de cuando eran aún Pirats, y Por la Carretera, otro de sus clásicos imprescindibles. Con tanta gran canción, animada y bailable, disfrutamos mucho del concierto, no obstante, como ellos mismos anunciaron La Fiesta terminó, un tema dedicado a la desaparecida pinchadiscos Ivette. No obstante, aún les quedaba un último cartucho: Modesty Blaise, con claro carácter y temática sixtie, y No No No, de Los Pops, una versión de Nobody But Me, con la que Los Glosters saben transformar en una auténtica fiesta con momento de locura final. Y es que justamente eso son Los Glosters: pop y sixties, pero con un ritmo alocado, capaz de animar a cualquiera.
crónica by @acratacappont // @fuegobaile
photos by midamideta