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Sexores y DraftCollector conquistan el Cafè del Teatre con una noche de oscuridad, shoegaze y poesía electrónica.

Ayer por la tarde, el Cafè del Teatre de Lleida tenía una cita ineludible con los sonidos etéreos y oscuros, actuaban Sexores, DraftCollector y Doble Vacío. Doble Vacío tenía previsto actuar, pero no fue posible. Su ausencia, quizá, dejó un hueco, especialmente para quienes queríamos ver el contraste que su voz y estilo podrían aportar.
El ambiente estaba ya cargado de expectativa cuando Sexores subieron al escenario. Originarios de Quito, ya con residencia en México, su propuesta de shoegaze + dream pop + electrónica pesada ha ganado cuerpo con álbumes como Historias de Frío, East / West y más recientemente Salamanca y el espectacular recién editado, Sange. Su sonido mezcla muros de guitarra, sintetizadores analógicos y una voz etérea que se desliza entre la distorsión, envolviendo al público en atmósferas que a veces parecen visiones de otro mundo.

El set de Sexores fue una montaña rusa emocional: arrancaron con “Shinigami”, seguida por “Doppelgänger” y “Volantia”, mostrando ya desde el principio su capacidad para alternar momentos más oníricos con ritmos más contundentes. “Ánimas” profundizó en la melancolía con una guitarra flotante bajo una base de sintetizador, y “Nos Lo Dijo La Serpiente” fue especialmente potente en vivo, uno de los temas que más se esperaban del repertorio. “Magallanes”, “His Love Is an Instrument From Hell” —el título ya es una declaración— “Sangre” y “The Depressing Sounds of the Witch” mostraron el lado más oscuro y denso de su discografía. Cerraron fuerte con “Nightbreed” y “Berlin”, donde la intensidad llegaron a un clímax muy satisfactorio.

Después, DraftCollector subió al escenario con otra propuesta distinta aunque también con matices sombríos. Su estilo es más cercano al synth-pop / darkwave con influencias claramente letradas y poéticas; en particular “Alone”, basada en un poema de Edgar Allan Poe, demostró su interés por explorar lo existencial desde una sensibilidad musical dramática. En “What U Get” (con ese toque a Chris Isaak) y “Fragance” se sintieron los sintetizadores menos distorsionados, más matizados, creando atmósferas íntimas. “Day 0”, “Lost Boy” y “Desenfocado” mantuvieron el tono reflexivo, mientras que “Golden Shadow” y “Between Shadows” elevaron la tensión sonora. “Aglaya’s Nightmare” sumergió al público en texturas más densas, y cerraron con “Dead Stars”, la versión de Covenant, que fue un momentazo: un broche oscuro, sintético, cargado de energía y que contrastó con la cercanía poética del inicio de su set.

La velada fue una muestra de cómo la música alternativa puede tensar la intimidad y la contundencia: Sexores aportó la densidad sonora, la distorsión, la introspección oscura; DraftCollector ofreció espacios para respirar, reflexionar, sentir la palabra como parte del sonido. Fue una confirmación de lo imprescindible que es seguir apoyando estas escenas menos visibles, esas que no siempre ocupan las portadas pero que empujan los límites.

Así que fue una tarde vasta, intensa, emocionante. Una que tardará en olvidarse para quienes estuvimos allí, vibrando con cada acorde y con cada sombra proyectada sobre el escenario.

crónica by @ipopfmradio
photos by Carina @midamideta

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