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SÓNAR 2025, NAVEGANDO LA INCERTIDUMBRE

Desde que, al finalizar el evento de 2024, se diera el pistoletazo de salida a la edición número 32 de SÓNAR, hemos navegado en un mar de incertidumbre, primero con la confirmación que SÓNAR de día y SÓNAR +D deben abandonar de forma irremisible la que ha sido su casa durante la última década y trasladar todas sus actividades a Fira Gran Vía en L’Hospitalet de Llobregat y segundo con la noticia de que Superstruct Entertaiment, propietario de SÓNAR está participado por el fondo proisraelí KKR.

Las cosas aún se agravaron más con la catarata de renuncias por parte de artistas y colectivos a participar en SÓNAR y sobretodo con un primer comunicado vergonzante y es que lo siento amigos, pero las “Catástrofes humanitarias” las provocan los huracanes, los volcanes y los Tsunamis, la mano del hombre no provoca catástrofes humanitarias, provoca asesinatos y genocidio.

Aun así, el que aquí escribe decidió continuar y apostar por SÓNAR, porque cree sinceramente que los más de 30 años de historia avalan la integridad artística y de conciencia social del equipo. Poco a poco la comunicación de crisis fue mejorando y posicionándose de forma clara en el lado correcto de la historia y con un esfuerzo, nos consta, que titánico por parte de los responsables de booking, se consiguió reprogramar el festival de manera altamente satisfactoria.

En cuanto a las cifras de asistencia, se ha conseguido una asistencia record de 161.000 personas, contando SÓNAR día, noche, OFFSÓNAR y SÓNAR Week. Con una programación que ha reunido a más de 1.400 artistas, ponentes y expositores relacionados con la música, el arte, la ciencia y la tecnología. Como cada año Sónar ha vuelto a demostrar que su mayor fuerza reside en la mezcla de la investigación y la experimentación tecnológica, sin perder de vista el hedonismo y la celebración colectiva.

Como siempre iniciamos nuestro periplo sonorífico, la matinal del jueves con la visita guiada a SÓNAR +D, interesantísimo punto de partida, que sirve para centrar expectativas respecto a las nuevas tecnologías y tendencias que allí se exponen. Como siempre en los últimos años, la IA generativa y las nuevas propuestas de instrumentación musical ocupan una cuota significativa de espacio, pero en esta ocasión nos gustaría destacar, las tecnologías de reconocimiento vía imagen, hasta ahora presentes en cualquier ficción sobre futuros distópicos, pero hoy tan reales como la vida misma y las interfaces planta humano, que nos acercan un poco más a reconectar con el planeta.

Respecto a la programación musical, como viene siendo habitual en los últimos años, SÓNAR rehúye de los grandes reclamos y rastrea el globo en busca de nuevas sonoridades, sin perder nunca de vista los géneros básicos de la música electrónica y la pista de baile.


En cuanto a la programación musical del jueves destacar, las actuaciones de Alizzz acompañado de una banda de pop rock clásica, con versión de Tangana incluida y sus clásicos “El encuentro”, “Ya no siento nada” y esa reivindicación del Baix Llobregat, que es “Que pasa nen”.

El hueco en los horarios del Village hacía presagiar una incorporación de última hora y así fue con la inclusión in extremis de uno de los grandes maestros del House de Nueva York, Todd Terry que no defraudo con una sesión repleta de clásicos.

Mochakk, el joven brasileño repitió en SÓNAR esta vez cerrando el Village en su primer día, con una propuesta de lo más animada y groovy que mantuvo la pista encendida hasta el último momento.

En la jornada del viernes pudimos disfrutar de un sinfín de propuestas que iban desde la fiereza absoluta a la introspección máxima y así lo comprobamos de primera mano con la actuación de Teto Preto y es que la banda brasileña que fusiona electrónica y punk no es apta para pusilánimes, ni en su puesta en escena ni en su mensaje combativo.

De ahí pasamos a la magia de Maria Arnal, uno de los puntos álgidos del festival, con un proyecto fruto de la colaboración con Project Area y Barcelona Supercomputing Center.

Y de ahí de vuelta al barro y es que Honey “Fucking” Dijon, no hizo prisioneros en una sesión en la que no cabía un alfiler en el Village y el sudor se destilaba por litros.

Como ha sido habitual desde 2001, llegaba el momento de coger el primer autobús para desplazarnos de SÓNAR de día a SÓNAR de noche y es que había que correr bastante para llegar a tiempo de ver a Bicep, el dúo británico presentaba por segunda vez en Barcelona su espectáculo Chroma AV DJ Set y a fe que no defraudo un ápice a una parroquia totalmente entregada.

Una de las estrellas más mediáticas de la presente edición era la coreana Peggy Gou, con una estética deliberadamente naif y unas producciones musicales repletas de influjos disco, se salió del guion esperado y ofreció una sesión bastante más enérgica de lo esperado.

Mención especial a una de mis musas predilectas y es Jayda G es una fuerza de la naturaleza de tal envergadura que es difícil no caer rendido a sus pies o mejor aún a sus sonidos y es que sus sesiones repletas de soulful y góspel House son una Epifanía para los sentidos.

Con las fuerzas recargadas después de una copiosa comida, afrontamos la jornada del sábado, donde Yerai Cortes presentaba su espectáculo “Guitarra Coral” donde la tradición romaní y el futuro se fusionan, dando voz a la peculiar vida de Yerai.

Si hay algún grupo en el mundo capaz de dotar de integridad, a un fenómeno tan denostado por los medios de comunicación tradicionales, como son las “raves”, esos son Overmono y es que los hermanos Tom y Ed Russell, han conseguido dotar de glamour a su revival fiestero.

Una de las razones por las que hay que seguir apoyando a SÓNAR, es por la creación de momentos tan singulares y especiales como el que nos trajeron Actress & Suzanne Ciani con su espectáculo “Concret Waves”.

De nuevo enfilamos la noche para ver la propuesta de una Nathy Peluso, que sorprendió a propios y extraños con un despliegue físico impresionante y una voz potente y convincente que con una propuesta repleta de ritmos latinos especialmente bachata y salta, convirtió SÓNAR Club en una “bachateca” durante más de una hora.

Eric Prydz volvía dos años después a SÓNAR Club, con un nuevo espectáculo de láseres y drops y es que el maestro sueco del house progresivo, sabe cómo pocos, enganchar de principio a fin, narrando a través de las pantallas una historia de terror biológico con final feliz.

Y si en SÓNAR de día fueron Overmono, quienes reivindicaron el sonido de las raves, en SÓNAR de noche esa reivindicación corrió a cargo de la dupla formada por Skrillex b2b Blawan.

Pero SÓNAR fue mucho más y fe de ello son las actuaciones de Raul Refree y Niño de Elche y Tarta Relena, el dub del veteranísimo Adrian Sherwood, la maravilla IDM de Plaid, el house underground de Radio Slave, poder ver a Modeselektor a dos metros, disfrutar de una sesión poco disco de Barry Can’t Swim, el techhouse alegre y contagioso de Ewan McVicar, las nuevas sonoridades de la pista de baile de DJ Heartstring, descubrir a la increíble Hiroko Yamamura devolviendo la fe en el techno a mucha gente, la masterclass de Dixon o el viaje retro futurista de Polo & Pan.

En definitiva, hemos navegado la incertidumbre, pero finalmente hemos llegado a buen puerto, en lo musical el festival ha tenido un saldo muy positivo, +D cada vez tiene un huequito mayor en nuestro corazón y en lo social confiamos en que más pronto que tarde, KKR se retire del accionariado.

Demos un voto de confianza al equipo de SÓNAR y esperemos que esta nueva mutación del festival que nos lleva a celebrarlo íntegramente en Fira Gran Vía, nos sorprenda con un festival mejor.

¡¡¡Nos vemos a partir del 18 de junio de 2026 en L’Hospitalet de Llobregat!!!

🖋 Xavi Doblas @midetos & Carina Santiago @midamideta

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