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Como en casa con Stay y Joel Sarakula

El sábado 4 de noviembre tenía lugar en el Cafè del Teatre un concierto muy singular, al juntar a artistas de estilos diferentes, pero que hacían que el evento fuese mucho más interesante y de obligatoria asistencia, no solo por la mezcla, sino porque cada uno de los dos grupos que tocaban ya por sí solos son de lo más destacado en sus respectivos géneros en la actualidad: por un lado teníamos a Stay, un cuarteto barcelonés que principalmente toca música pop, pero en sus canciones el britpop, la psicodelia y los elementos sixties son pilares imprescindibles para extasiar al público. Joel Sarakula, por otra, lleva años ya girando y llevando su hipnótico soul, a veces más contemporáneo y pop, otras más del gusto de los clásicos, por todo el mundo.

El concierto empezó temprano, hacia las nueve y media, cuando aún no había llegado mucha gente. Stay comenzaron con Goin’ Back, una preciosa canción de su último álbum, Old Sounds of Modern Music, con el cual celebraron sus 20 años en activo. Un LP que nos conquistó y un tema adecuadísimo para empezar un concierto que transcurrió entre el calor que da un grupo de amigos, como se pudo observar durante toda la actuación de la banda barcelonesa.

Los músicos hicieron valer su pericia en los siguientes temas, como en Rainy Day Mushroom Pillow, versión de los Strawberry Alarm Clock, con solos de guitarra, unos teclados que en alguna ocasión se fueron al Groove y una sección rítmica contundente. I Feel You Around, de lo más psicodélico que sonó en la noche, embelesó al público. Tras éste, los asistentes irrumpieron con un sonado aplauso y algunos gritos, como “¡Venga, rocknroll!” o “¡Qué buenos sois, coño!”, entre risas de complicidad entre público y músicos. Se notaba la amistad previa existente entre las primeras filas y la banda.

Algo más pop fueron las siguientes canciones, Time Machine y Yellow Rainbows, ambas de su álbum The Fourth Dimension, publicado hace ya diez años. Siguieron con I’m Still nothing, uno de sus primeros singles; Smiling Faces, entre otros, hasta que llegaron a uno de los momentos cumbre del concierto: el grupo llamó a Gerry, regente desde hace años del mítico pub La Casa de la Bomba, para subirse al escenario, cosa que acabó haciendo, jaleado por sus amigos de juventud, que se encontraban en las primeras filas pasándoselo en grande. Junto con otra chica a la que no conocemos, cantaron juntos el Get Going, que animó a todos los asistentes. No obstante, el concierto se iba acercando ya a su final: tras unos temas el grupo amenazó con bajar del escenario y volvió para un bis, la genial Hold on, otro tema adecuado para cerrar un concierto y que nos hace a la idea que Stay seguirán persistiendo en regalarnos esos magníficos conciertos.

Joel Sarakula y su banda -guitarra, batería y bajo, mientras él se encargaba de los teclados junto a las voces- pusieron toda la carne en el asador desde el inicio con The Sun Goes Down, canción incluida en su último álbum, Island Time, que venía presentando, ya que se publicó a inicios de año. Tras ella, se lanzó con Trouble, un pegadizo tema que pertenece a Love Club, álbum con el que lo descubrimos y cuya presentación le trajo por primera vez a nuestra ciudad y, concretamente al Cafè del Teatre (hubo una segunda ocasión en el Ponent Roots, donde también disfrutamos sumamente). Este tema conectaba más con la vertiente de soul más clásico.

Sarakula y su banda se movieron dentro de su género como pez en el agua, deslizándose entre diferentes tipos de soul: más pop y discotequero en ocasiones, más funk en otras, tirando a sonidos más clásicos, como en la canción antes citada… Toda una explosión de ritmo para deleite del público leridano. A continuación, siguió con otro tema de Love Club, Coldharbour Man, en referencia a la calle en la que vivió diez años, en Brixton. Tras unas canciones más, confesó que había cambiado ese lugar de residencia por Gran Canaria y bromeó con que cada vez se iba a una isla más pequeña: desde su Australia natal se afincó en Gran Bretaña y de allí al archipiélago canario.

Luego, se lanzó con Tragic, pegadiza novedad de su repertorio, y poco después dedicó su canción a Stay, compañeros de escenario de esa noche, a los que dedicó un tema del mismo nombre y un imprescindible de su repertorio: Stay (If You Need Me). Siguió con I’m Still Winning, de su anterior trabajo, Companionship, y Pacifico Waves, nuevo single aparecido hace poco que –como explicó el mismo cantante esa noche- está dedicado a los recuerdos de su tierra natal, siempre rodeado de las aguas del Pacífico. Tras unos pocos temas más, sonó Northern Soul, tal vez su tema más popular, que encendió al público en un último bailoteo, aunque aún quedaban fuerzas para un bis: Parisian Woman fue la canción que cerró definitivamente un genial concierto.

No obstante, la noche aún no había acabado, porque los B-Sides, habituales de la farándula de la ciudad, amenizaron la noche con sus singles sesenteros, como también habían ido haciendo antes del concierto y entre ambas actuaciones.

crónica by @acratacappont – @fuegobaile
photos by Oriol Cárceles – @piratallucifer

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